(Casi) abogado y periodista interesado en temas internacionales y de Unión Europea.
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Blog sobre política internacional
El comienzo de 2010 estuvo marcado por el terremoto de Haití que se llevó la vida y los hogares de cientos de miles de personas. La respuesta de solidaridad internacional, sin precedentes, no fue sin embargo suficiente para paliar los daños a los que el país se enfrentaba, ahora renovados tras la aparición del cólera entre la población. Pakistán sufrió grandes inundaciones que suponen el peor desastre de su historia, pero la ayuda internacional no hizo tanto acto de presencia.
El cielo europeo se volvió gris con las cenizas del volcán islandés Eyjafjalla, lo que paralizó el tráfico aéreo en Europa. El mar se ennegreció en el Golfo de Méjico tras uno de los mayores vertidos petrolíferos de la historia debido a la explosión de una plataforma de BP que muchos quebraderos de cabeza costó al presidente norteamericano.
En Alemania una estampida durante el festival de música Love Parade dejó casi 20 muertos. Otra estampida en Camboya mató a más de 350 personas.
Un mundo revuelto
En Canadá se reunieron el G20 y el G8. El primero toma fuerza, el segundo, reflejo de balances de poder internacional, deja paso. China capitanea la guerra de divisas, Estados Unidos y Europa se quejan pero poco pueden hacer, necesitan del gigante asiático su financiación.
A finales de noviembre se celebró la Cumbre del Cambio Climático en Cancún. Al igual que la previa de Copenhague un año antes, quedó en papel mojado mientras el escepticismo frente al calentamiento global o su urgencia crece cada día más entre la opinión pública.
Estados Unidos busca cerrar frentes como sea posible. Las elecciones en Irak el 7 de marzo fueron preludio para la salida oficial de las tropas estadounidenses del país durante el verano aunque 50.000 permanecen allí para labores de inteligencia, logística y formación de las fuerzas iraquíes. Unos meses más tarde se celebraron elecciones en Afganistán marcadas por el fraude y los atentados terroristas. El hombre clave para Washington en Afganistán parece no haber sido buena elección y el máximo cargo militar norteamericano tuvo que dimitir tras unas demasiado relajadas declaraciones a un periodista de la revista Rolling Stone.
Aunque en España ETA parece acercarse lentamente a su fin el terrorismo no parece estar por la labor de desaparecer a escala global. Pakistán, atrapado en una espiral de violencia y extremismo, resiste como puede aunque muchos apuntan a los servicios de inteligencia como gran parte del problema. Dos mujeres chechenas se inmolaron en el metro de Moscú y un atentado en un tren indio mató a más de 100 personas.
En Kirguistán se produjo una sangrienta revuelta que acabó con el gobierno. Los enfrentamientos entre kirguises y uzbekos amenan con una guerra civil en una región clave para la estabilidad mundial.
La firma del tratado START III supuso otro pequeño paso más en la reducción de los arsenales nucleares. Mientras tanto las sanciones a Irán se endurecen por su programa atómico aunque algunos apuntan una renovada intención de negociar.
Israel mantiene el cerco a Gaza y el asalto a una flotilla humanitaria desató las críticas internacionales. La fórmula de dos Estados parece tomar cuerpo, pero sólo teóricamente, sobre el terreno empeoró la situación debido en parte a la política de asentamientos.
Marruecos irrumpió en el Sahara y para evitar que se contase lo que allí sucedió, lo aisló de los observadores internacionales.
Apagando fuegos económicos en Europa
España tomó el testigo de la Presidencia del Consejo de la Unión Europea. Presidencia que nos decían evento planetario pero que acabó siendo descafeinada como contamos en estas páginas. Bélgica, que lleva más de un centenar de días sin formar gobierno, fue la siguiente, y lo hizo en una tónica similar. La UE, que estrenaba reformas institucionales y de organización, se ha visto obligada a centrarse casi con exclusividad en el ámbito económico, por ejemplo aprobando un nuevo y ambicioso sistema de regulación y supervisión financiera el pasado 24 de noviembre.
La crisis financiera y económica que había marcado el ritmo durante los dos años anteriores tomó una nueva dimensión en Europa debido al sobreendeudamiento de las finanzas públicas. Grecia tuvo que pedir ayuda a la desesperada a una UE en cuyo epicentro Alemania recelaba. El euro, orgullo europeísta de muchos, se convirtió en el centro de las críticas y dudas de muchos otros. Cuando la manzana estaba a punto de pudrirse, la ayuda a Grecia llegó, aunque con un generoso tipo de interés y acompañada de la intervención del FMI.
Meses más tarde Irlanda decía no necesitar ayuda pero cambió de opinión y esta vez la actuación de sus socios en el euro fue menos dubitativa. El resto de países, mientras tanto, temblando, especialmente los del sur de Europa con Portugal a la cabeza.
Aquellos sin la moneda única se arreglan como pueden, que se lo pregunten a la maltrecha economía de Hungría, aunque la excepción polaca (la “isla verde” como la llaman algunos medios del país), alimenta la esperanza de algunos.
Políticos entre la renovación y el desgaste
Obama perdió apoyos en el Senado, bajó a la tierra y Zapatero anda entre poner o no los pies en ella. Berlusconi sigue haciendo de las suyas aunque su tirón político aguanta por mucho lío de faldas y de apoyos que se interponga en su camino. Sarkozy continúa impertérrito aunque su popularidad va de mal en peor.
El ejecutivo británico cambió de color. Un agotado Brown dio paso al torie Cameron. Expectativas muy altas y promesas electorales dejaron paso al pragmatismo inglés. Miliband, la joven promesa de los laboristas sucumbió ante el liderazgo de su hermano.
En Sudamérica Lula dejó las riendas del galopante Brasil y muchos se preguntan si su sucesora, Rousseff, podrá seguir el ritmo. Colombia y Venezuela siguieron manteniendo unas tensas relaciones que a muchos preocupan.
Y entonces llegó Wikileaks
Aunque la organización, que tienen por objetivo filtrar información, ya existía desde tiempo atrás, fue el video de un ataque a civiles desde un helicóptero estadounidense lo que la llevó a las pantallas de televisión de todo el mundo. Unos meses después, la publicación de informes militares sobre la guerra en Irak y Afganistán, los Warlogs, hicieron crecer la espuma del reconocimiento.
Pero el golpe definitivo fue el anuncio de la publicación de más de un cuarto de millón de cables (telegramas) diplomáticos norteamericanos, poco a poco y a través de reconocidas cabeceras de prensa internacional. Los secretos de la diplomacia estadounidense en la palma de su mano, o casi. Aunque muchos de ellos son material periodístico “de primera clase”, habitualmente no vienen sino a confirmar cosas que se intuían.
Hay sin embargo algunas excepciones entre el material que ha visto la luz; la presión norteamericana y la colaboración del Gobierno español para el archivo del caso Couso (el cámara español de televisión asesinado durante la invasión de Irak) es un ejemplo de ello. También los relatos sobre las conversaciones que los americanos mantienen con los países vecinos de Irán y que revelan un ambiente muy tenso y proclive a un conflicto en el medio plazo o las intervenciones secretas de EEUU en Yemen.
Julian Assange, el líder de la organización, se ha visto envuelto en una “caza de brujas”. Dos polémicas y controvertidas acusaciones de violación pesan sobre él a la vez que en Estados Unidos y otros lugares existen presiones para acusarle de delitos contra la seguridad nacional. Assange, que en ocasiones aparece ante los medios como si de un personaje de una novela de Stieg Larsson se tratara, enarbola la bandera de la libertad de expresión y se defiende argumentando que lo único que hacen es publicar información que demuestra el doble discurso que muchos políticos venden a sus ciudadanos.